LA VIDA LOCA

 


Sinopsis

 

Situación de la cámara. Filmada con cámara al hombro, es « la vida loca » como dicen los pandilleros. Durante un año entero la cámara se detiene en la cotidianidad de una célula de base de una de aquellas gigantescas maras, la Clica 18 de la Campanera, compuesta por una banda afectuosa de unos cincuenta adolescentes y jóvenes adultos. Edad media 16/18 años. Aquella clica es una suerte de comuna igualitaria, una especie de cofradía autoproclamada de marginados, mitad niños de la calle, mitad niños soldados.

 El trasfondo de esta película es la crónica fiel de los sueños y los terrores de los habitantes de una nueva periferia tropical de Los Angeles: los suburbios de San Salvador en donde, después de quince años de guerra revolucionaria que saqueó la nación, una nueva guerra civil, igual de terrible, enfrenta ahora  pobres contra  pobres. Un “crimen perfecto de la mundialización” diría el filósofo Jean Baudrillard.


« Una historia sin trama»,
escribía el novelista afro jamaicano, héroe de la “Harlem Renaissance”, Claude McKay en su libro de culto, Banjo. Una novela que cuenta los altibajos de una pandilla de « negros » músicos, marineros, soldados desmovilizados y también portuarios en Marsella a fines de los años 20, entre la Gran Crisis del 29 y la fascinación de aquel entonces flameante Komintern. Aquella “pandilla” marsellesa había decidido, a pesar de todo, gozar de la vida y aprovecharse de aquella puta ciudad.

Este concepto de historia sin trama puede aplicarse a la película de Christian Poveda, crónica autonovelada de una banda de adolescentes que tienen como única esperanza gozar un poco antes de morir  pronto.

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